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De Jesús a Traslúcido

 

De nuevo Jesús Jara comparte con los lectores una de sus pasiones más confesables: los payasos y las payasas. Esta vez lo hace desde el fondo del mar y de sus convicciones más íntimas y esenciales. Con estos Cuadernos de Navegación nos presenta sus reflexiones, inquietudes, deseos y vivencias, invitándonos a un apasionante crucero por su filosofía payasa y su creatividad literaria. Desde mi payaso es la tarjeta de embarque para recorrer una travesía personal llena de guiños a las maravillosas personas payasas con las que Jesús se ha ido encontrando a lo largo de los años como formador, teatrero y payaso.
Si disfrutaste con El Clown, un navegante de las emociones, aquí y ahora podrás explorar nuevos rumbos y territorios a través de zambullidas poéticas, oleadas de cartas, cuentos con estela y espumosos manifiestos, entrevistas y sueños.
Como dicen Eduardo Jáuregui y Jesús Damián Fernández, de Humor Positivo, en el prólogo del libro...
"Entusiasmados payasos que un día decidisteis emprender la aventura de navegar desde vuestro clown más auténtico... ¡Izad velas! ¡Levad anclas! ¡Ajustad narices! Zarpamos con ilusión hacia lo desconocido".

 

 

Cae la noche…

¡Un médico, por favor!

Que se ha hecho daño

 

 

El payaso va

curioseando todo,

buscando sólo

que alguien sonría

un pequeño poema

en forma de miel

 

 

¡Queridos hijos y queridas hijas de Augusto!

En mi opinión, el clown está felizmente destinado a jugar. Todo. Toda situación, real o imaginaria. Todos los roles, los peligros, las aventuras. Lo sublime y lo ridículo. El éxito o el fracaso. La lucha o el amor.
Su vida es un gran juego. Especialmente, cuando tiene que hacer cosas que desconoce. Si no sabe cantar y tiene que hacerlo, juega a diva de ópera. Si no tiene ni idea de magia, recuerda un video que vio de David Coperfield y juega a ser él. Si nunca ha besado a una chica, juega a poner los labios como en aquella película.
Pegar a alguien se convierte en un juego en clave de dibujos animados. Resbalar y caer es algo tan divertido que al final se tira al suelo a propósito para seguir riendo con su situación. Cantar una canción, de la que desconoce la letra, es jugar a hacer playback o simular que el micrófono está estropeado.

Pienso en un clown, Joe Jackson Junior, en su famoso número de la bicicleta. Él entra en la pista del circo distraído y ve una bicicleta abandonada, aparentemente sin dueño. Se acerca lenta y disimuladamente hasta acariciarla, sintiendo la tentación en la yema de sus dedos. Sonríe mientras comunica al público su deseo, sus contradicciones, la tentación que le invade. Cuando decide tomarla prestada los desastres aparecen uno tras otro. Ahora es el manillar que se desarma, más tarde el pedal que cae, la bocina que no sabe de dónde salió mientras la observa, atónito, en su mano. Finalmente, la bicicleta se descompone en mil trozos.
Sentimos, como público, su incapacidad para abarcar las leyes físicas de ese objeto con ruedas. Su congoja y su preocupación… pero también su risa ante las posibilidades de juego que absorben su atención y acción más allá del objetivo inicial de robarla o de la preocupación por devolver la bocina a su lugar. En medio del desastre, siempre la sonrisa presta, como compañera inseparable de su capacidad de convertir todo en un JUEGO.

Sinceramente, no me parece trágico el destino de alguien que va de lío en lío, pasándoselo en grande. Así veo yo al Clown y así creo que lo percibe el público, pensando al mismo tiempo qué desastre de persona y qué bien se lo pasa.

Salud para todos y para todas.

 

 

Cuento breve para escucharlo, o más bien para leerlo, de una manera especial, con tanta atención que el tiempo se ha de detener, o sentir que se detiene, mientras cada persona nota un pum-pum especial que finalmente identificará como los latidos de su corazón

Había una vez una payasa llamada Audífona, que sólo podía oír aquellas cosas que se decían con el corazón. Por eso, aquel día, algunas personas que se dirigieron a ella  pensaron que era sorda…

 

 

 

DECLARACIÓN PAYASA

 

NARIZ ROJA, EL QUINTO PODER

 

Poder mirar sin vergüenza

¡PAYASOS TRASLÚCIDOS!

 

Poder mirar sin dolor

¡PAYASOS INVENCIBLES!

 

Poder mirar sin prisa

¡PAYASOS SABIOS!

 

Poder mirar con pasión

¡PAYASOS VIVOS!

 

¡¡¡¡¡VIVA LOS PAYASOS Y LAS PAYASAS!!!!!

 

NARIZ ROJA, EL QUINTO PODER.

Roja de sangre cálida. Roja de lucha brava.
Decidida nariz roja que nos invade…
…la mirada, el gesto, el corazón. Cada músculo, cada acción…

Yo narizo
Tú narizas
Él nariza
Nosotros narizamos
Vosotros narizáis
Ellos narizan

EL VERBO DE LOS PAYASOS

EL MOTOR
LAS RUEDAS
LA GASOLINA
Y EL ACEITE DE LOS PAYASOS

¡¡¡¡¡PAYASOS Y PAYASAS DEL MUNDO, ESPARCÍOS!!!!!